Tercer Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas 

(Intención: Para vencer el orgullo, la vejación y el resentimiento y por el incremento de nuestra fe)

Jesús Mío, a veces pienso que mi porción de la cruz es más de lo que puedo soportar. Me parece ser el recipiente de sobrados sufrimientos. Mis pensamientos están carentes de razonamiento y se ha enfriado mi corazón. Si yo recordara que Tú fuiste coronado de espinas después de ser flagelado, yo permaneceria silencioso ante la presencia de la Divina Sabiduría.

Mi orgullo, terquedad y falta de fe, clavan cada espina que ciñe Tu Sagrada Cabeza. Mi deseo de obtener las glorias de este mundo , excluyendo los valores espirituales, hacen más ceñida Tu corona de espinas. Mi falta de confianza en tu misericordia y la tibieza de mi amor por ti, transformaron este instrumento de tortura en una corona de indecible dolor.

¿Fueron las espinas que punzaron tu frente causadas al contemplar como yo permitía que tu palabra fuera sofocada sin alcanzar mi entendimiento? ¿Fueron los resentimientos que albergué en mi memoria la lanza que hirió Tu Cabeza?. Y cuando los salivazos rodaban por tus mejillas, ¿te hizo llorar mi arrogancia?. Oh Jesús, no permitas que olvide jamás tu amor por mí y la reparación que por mi bien ofreciste al Padre. Permite que por la humildad de mi corazón, la pureza de mis pensamientos y la bondad de mi alma, alabado sea el Señor.

Recite 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y 
1 ¡Oh Jesús
mío...!  

REGRESAR

siguiente


               HOME - NOTICIAS - FE - TELEVISIÓN - RADIO - BIBLIOTECA - GALERÍA - ENLACES_- GENERAL