Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación del Señor 

(Intención: Para soberponernos a las debilidades que nos despojan de la Gracia y nos sumen en la perfídia)

A veces olvido, querido Jesús, el dolor de este sufrimiento y que este incidente, no fue sólo doloroso, sino humillante. Cada azote del látigo hizo que te contrajeras de dolor, y la mirada de los allí presentes , hizo que te sintieras "como un gusano y no como un hombre."

¿Pensabas entonces en los hombres que se despojan de la Gracia por los placeres terrenales, lo que te dió el valor para recibir otro azote del flagelo, otra herida y otro escarnio más?

¿Corrieron lágrimas de amor redentor por tus mejillas al contemplar a tantos que, despreocupados, se precipitan en la perdición?

Seguramente Jesús mío, que esta flagelacion no fúe redención por los pecados de la carne solamente. ¿Fueron las heridas que comenzaron a sangrar, sufridas por aquellos que rasgando los ropajes del amor se cubrieron de harapos de discordia y desobediencia?

Recite 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y 
1 ¡Oh Jesús
mío...!  

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