Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo

(Intención: Para que aumente en nosotros el amor y la Gracia Divina)

María y sus discípulos se hallaban juntos, encerrados en un mismo lugar, rezando expectantes y el espíritu del Señor bajó en forma de fuego sobre sus cabezas.

En ese momento, los tímidos se hicieron fuertes, los temerosos se sintieron valientes, los ignorantes ilustrados y los humildes se hicieron poderosos.

Los que carecían de valor para defender a su nombre por las calles. Los más imperfectos limitados y débiles, curaron enfermos, ahuyentaron demonios y resucitaron muertos.

Estos fueron los hombres que, viajando sin dinero, hicieron ricos a todos los hombres. No tenían donde descansar sus cabezas, pero siempre vivieron en la casa de su Padre. Eran ignorantes, pero hablaron muchas lenguas.

Ellos hablaron de enemigos que perdonaban y llevaron a los hombres al arrepentimiento. Laboraron sin recompensa, pero acumularon tesoros en el Reino de Dios.

Espíritu Santo, dame un aumento de tus dones y la Gracia que asegura tu Presencia en mi alma. Házme saber que moras en mí. Dame una certeza de lo mucho que el Padre me ama y transforma mi alma en una perfecta imagen de Jesus.

Recite 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y 
1 ¡Oh Jesús
mío...! 

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