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Queridos amigos:
Shalom! He venido aquí con gran alegría, pocas horas antes
del comienzo de la celebración de vuestra Pesah, para
expresar mi respeto y estima a la comunidad judía de Nueva
York. La cercanía de este lugar de culto de mi residencia,
me ofrece hoy la oportunidad de saludarles. Me resulta
conmovedor recordar que Jesús, siendo joven, escuchó las
palabras de la Escritura y rezó en un lugar como éste.
Agradezco al Rabino Schneier sus palabras de bienvenida y le
doy las gracias de modo especial por vuestro deferente
obsequio, flores de primavera y el canto delicioso que los
niños han entonado en mi honor. Sé bien que la comunidad
judía ha dado una valiosa contribución a la ciudad, y les
aliento a todos a seguir construyendo puentes de amistad con
todos los diversos grupos étnicos y religiosos que viven
entre ustedes. Les aseguro muy especialmente mi cercanía en
este tiempo, en el que se preparan para celebrar las grandes
maravillas del Todopoderoso, y para cantar las alabanzas de
Aquel que realizó tales prodigios por su pueblo. Les ruego a
todos que transmitan mis saludos y felicitaciones a los
miembros de la comunidad judía. Bendito sea el nombre del
Señor. |