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Noticias
DOMINGO ABRIL 20, 2008
Benedicto XVI se despide de Estados Unidos llamando a la unidad de
la Iglesia
Benedicto XVI terminó su histórico viaje a EEUU
El
Santo Padre presenta seis modelos de estadounidenses o inmigrantes a
los jóvenes
El
Papa muestra a los jóvenes el error del nazismo: separar verdad de
libertad
Benedicto XVI alienta la contribución a la Iglesia de los católicos
latinos
Superar toda separación entre Fe y Vida
Promover una coexistencia pacífica entre las Naciones
El
Papa pide a católicos de EEUU enriquecer la cultura con la belleza
del Evangelio
El
amor en tiempos de odio: Benedicto XVI en la Zona Cero
El
Papa en Ground Zero: ¡Dios otorgue paz a mundo violento!
Benedicto XVI visitó la Zona Cero y elevó plegaria por la paz
SÁBADO ABRIL 19, 2008
Desafío de la Iglesia: comunicar alegría que nace de la Fe
La Fe
ayuda a ver la vida como la ve Dios
Jóvenes: oración personal, litúrgica y caridad
El
Papa pide a los jóvenes de EEUU que las tinieblas no oculten el
tesoro de la fe
El
Papa pide superar divisiones entre católicos para lograr renovación
"que quería el Concilio"
El
Papa anima a la Iglesia en Estados Unidos a pasar la página de la
crisis
El
cardenal Bertone da gracias al Papa por sus tres años de pontificado
La
fidelidad al Evangelio debe unir a los cristianos separados, asegura
el Papa
La
novedad del Papa en la ONU: La comunidad internacional debe proteger
los derechos
Programa del viaje para el sábado y el domingo
VIERNES ABRIL 18, 2008
El
Papa alienta unidad de cristianos y los llama a dar testimonio ante
mundo secularizado
Los
Derechos Humanos tienen carácter universal
El
Papa saluda al personal de las Naciones Unidas
Un
testimonio claro de las razones de nuestra esperanza.
Comunidad Judía: construid puentes de amistad
Benedicto XVI felicita a los judíos por su inminente Pascua
La
visita del Papa a la ONU, una «muestra de estima»
ONU
tiene el deber de proteger la vida, dice Benedicto XVI
Santo
Padre alienta a la ONU para que promueva libertad religiosa
Discurso en la ONU, visita a Sinagoga, encuentro Ecuménico
Benedicto XVI defiende la universalidad de los derechos humanos en
la ONU
Ban
Ki-moon destaca papel de la fe en el trabajo de la ONU
DDHH
pertenecen a naturaleza humana, no se puede imponer "nuevos
derechos", precisa el Papa
Portavoz vaticano: Tras los abusos, el Papa invita a pasar de la
vergüenza a la esperanza
Homenaje de Bush al Papa en el Desayuno de Oración Católica
La
crisis de la verdad se arraiga en la crisis de fe, asegura el Papa
JUEVES ABRIL 17, 2008
Cristianos y judíos deben cooperar para un mundo mejor, recuerda
Benedicto XVI
Verdad
es más que conocimiento, recuerda el Papa a educadores católicos
Católicos: ofreced razón convincente de la esperanza
La
educación, parte integrante de la misión de la Iglesia
Descubrir la verdad: objetivo del diálogo interreligioso
El
Papa une a la Iglesia en el estadio de béisbol de Washington
La
Iglesia espera mucho de los hispanos, asegura el Papa
Benedicto XVI recibe a un grupo de víctimas de abusos sexuales de
sacerdotes
El
Papa a los obispos: Los abusos, motivo de «profunda vergüenza»
La
religión no es un mero asunto privado, alerta el Papa
Oración del Papa con la que implorará en la Zona Cero paz para un
«mundo violento»
Respuestas del Papa a las preguntas de los obispos estadounidenses
Discurso del presidente George Bush al Papa
Misa,
Encuentro Mundo Universitario y otras religiones
Benedicto XVI pide conversión y reconciliación ante crisis de la
cultura
Sean
testigos de la esperanza de Cristo en EEUU, alienta el Papa a
latinos
Desde
Alemania, Benedicto XVI recibe saludo de cumpleaños de su hermano
MIÉRCOLES ABRIL 16, 2008
Encuentro con Bush y celebración de Vísperas con los Obispos
El
Papa presenta desafíos de la Iglesia en EEUU ante avance del
secularismo
Medio
Oriente y defensa de la vida, algunos temas conversados por el Papa
y Bush
Comunicado tras el encuentro privado entre el Papa y Bush
Fiesta
de cumpleaños para el Papa en la Casa Blanca
El
Papa y Bush constatan la necesidad de una política humana de
inmigración
Libertad debe estar basada en principios religiosos, destaca el Papa
en la Casa Blanca
El
Papa y Bush reafirman rechazo a manipulación de la religión
Encuentro con los obispos: Vivir centrados en Cristo
La
libertad, un don y una responsabilidad, explica el Papa a Estados
Unidos
Encuentro con Bush y celebración de Vísperas con los Obispos
Religión, fuerza orientadora de la historia americana
Entrevista concedida por Benedicto XVI en el vuelo a los Estados
Unidos
MARTES ABRIL 15, 2008
Entrevista con la profesora Donna Orsuto, directora del Lay Center
Benedicto XVI moviliza Washington
Benedicto XVI comienza su viaje apostólico a EE.UU.
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Noticias de Primera
Plana:
Benedicto XVI se
despide de Estados Unidos llamando a la unidad de la
Iglesia
NUEVA YORK, domingo, 20
abril 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI concluyó este
domingo su visita pastoral a los Estados Unidos lanzando
un llamamiento a la unidad de la Iglesia para anunciar
con convicción la esperanza y la alegría de Cristo a ese
país.
Su último gran acto
público fue una celebración eucarística, en el estadio
de béisbol de los Yankees de Nueva York, ante unos 57
mil peregrinos, en la que conmemoró los doscientos años
de la creación de las diócesis de Boston, Nueva York,
Filadelfia, y Louisville.
En su homilía, pronunciada en inglés y español, el Papa
recorrió estos dos siglos en los que la Iglesia católica
ha pasado de ser una pequeñísima comunidad, a tener
numéricamente un papel decisivo en la vida de la nación.
«Pensemos en las
continuas oleadas de emigrantes, cuyas tradiciones han
enriquecido mucho a la Iglesia en Estados Unidos»,
recordó. «Pensemos en la recia fe que edificó la cadena
de Iglesias, instituciones educativas, sanitarias y
sociales, que desde hace mucho tiempo son el emblema
distintivo de la Iglesia en este territorio».
Este resultado, explicó
rodeado de una espectacular escenografía, ha tenido que
afrontar, ante todo, el reto que plantean «las tensiones
lingüísticas y culturales», como sucedió entre los
primeros cristianos de Imperio Romano.
«La unidad de la Iglesia
no tiene más fundamento que la Palabra de Dios, hecha
carne en Cristo Jesús, Nuestro Señor --subrayó--. Todos
los signos externos de identidad, todas las estructuras,
asociaciones o programas, por válidos o incluso
esenciales que sean, existen en último término
únicamente para sostener y favorecer una unidad más
profunda que, en Cristo, es un don indefectible de Dios
a su Iglesia».
Y el segundo reto que la
Iglesia tiene en el país es el de manifestar el gozo de
la fe en Dios, motivo por el cual exhortó a los
católicos del país a ser «un pueblo de la alegría,
heraldos de la esperanza que no defrauda, nacida de la
fe en la Palabra de Dios y de la confianza en sus
promesas».
Esto, subrayó, «significa
superar toda separación entre fe y vida, oponiéndose a
los falsos evangelios de libertad y felicidad. Quiere
decir, además, rechazar la falsa dicotomía entre la fe y
la vida política, pues, como ha afirmado el Concilio
Vaticano II, "ninguna actividad humana, ni siquiera en
los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía
de Dios"».
«Esto quiere decir
esforzarse para enriquecer la sociedad y la cultura
norteamericanas con la belleza y la verdad del Evangelio,
sin perder jamás de vista esa gran esperanza que da
sentido y valor a todas las otras esperanzas que
inspiran nuestra vida», reconoció.
Con «estas bases sólidas»
el Papa auspició un futuro de promesas para el
cristianismo en el país. «Sólo Dios en su providencia
sabe lo que su gracia debe realizar todavía en sus vidas
y en la vida de la Iglesia de los Estados Unidos.
Mientras tanto, la promesa de Cristo nos colma de
esperanza firme», reconoció.
La celebración
eucarística concluyó con el «Himno a la Alegría» de
Beethoven, dando el ambiente de esperanza que el
pontífice ha querido imprimir a esta visita --el eslogan
era «Cristo, nuestra esperanza»--, tas la crisis que en
los años pasados ha tenido que afrontar.
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Benedicto XVI
alienta la contribución a la Iglesia de los católicos
latinos
NUEVA YORK, domingo, 20 abril
2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha querido pronunciar el
final de su última homilía en Estados Unidos en español para
alentar a la comunidad latina y a promover comunidades
eclesiales acogedoras y fraternas.
En la alocución, que pronunció durante la celebración
eucarística en el estadio de béisbol de los Yankees, en
Nueva York, el pontífice hizo un apremiante llamamiento: «Aquí,
en este país de libertad, quiero proclamar con fuerza que la
Palabra de Cristo no elimina nuestras aspiraciones a una
vida plena y libre, sino que nos descubre nuestra verdadera
dignidad de hijos de Dios y nos alienta a luchar contra todo
aquello que nos esclaviza, empezando por nuestro propio
egoísmo y caprichos».
«Al
mismo tiempo --añadió--, nos anima a manifestar nuestra fe a
través de nuestra vida de caridad y a hacer que nuestras
comunidades eclesiales sean cada día más acogedoras y
fraternas».
Luego dirigió un llamamiento «sobre todo a los jóvenes les
confío asumir el gran reto que entraña creer en Cristo y
lograr que esa fe se manifieste en una cercanía efectiva
hacia los pobres. También en una respuesta generosa a las
llamadas que Él sigue formulando para dejarlo todo y
emprender una vida de total consagración a Dios y a la
Iglesia, en la vida sacerdotal o religiosa.
Los católicos en los Estados Unidos son unos 67,5 millones,
el 22,6 por ciento de la población de país. Entre ellos, el
30 por ciento son latinos y el porcentaje aumenta hasta el
44,5 por ciento entre los que tienen entre 18 y 39 años.
Por este motivo, el Papa hablando en español se dirigió en
particular a los jóvenes para confiarles «el gran reto que
entraña creer en Cristo y lograr que esa fe se manifieste en
una cercanía efectiva hacia los pobres».
«También en una respuesta generosa a las llamadas que Él
sigue formulando para dejarlo todo y emprender una vida de
total consagración a Dios y a la Iglesia, en la vida
sacerdotal o religiosa», afirmó.
Despidiéndose de los Estados Unidos en español el Papa
alentó «a mirar el futuro con esperanza, permitiendo que
Jesús entre en sus vidas. Solamente Él es el camino que
conduce a la felicidad que no acaba, la verdad que satisface
las más nobles expectativas humanas y la vida colmada de
gozo para bien de la Iglesia y el mundo».
También en el saludo al Santo Padre, al inicio de la misa,
el arzobispo de Nueva York, el cardenal Edward Egan,
pronunció palabras en español, en nombre de «la importante
comunidad del Centro y Sur de América y del Caribe».
La despedida del Papa de los Estados Unidos tendría lugar
horas después, en el aeropuerto internacional John
Fitzgerald Kennedy de Nueva York. La representación oficial
del país estuvo a cargo del vicepresidente norteamericano
Dick Cheney. Tras un breve discurso, el Papa debía abordar
el avión «Pastor Uno» de la línea aérea Alitalia que lo
llevaría de regreso a Roma. |
El Santo Padre
presenta seis modelos de estadounidenses o inmigrantes a
los jóvenes
NUEVA YORK, domingo, 20
abril 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este
sábado a los jóvenes en Nueva York seis modelos de vida
de venerables, beatos, o santos estadounidenses o
inmigrantes a este país, unidos por el amor a Dios y los
hermanos.

Se trata de santa Isabel Ana Seton, santa Francisca
Javier Cabrina, san Juan Neumann, de la beata Kateri
Tekakwitha, del venerable Pierre Toussaint y del padre
Félix Varela.
Sus imágenes se encontraban ante los más de 20.000
jóvenes que junto a los seminaristas participaron en una
vigilia con el Papa en el campo de deportes del
seminario de San José de Nueva York.
Se trata de «hombres y mujeres ordinarios que se
superaron para llevar una vida extraordinaria», comenzó
explicando el papa.
«Cada uno respondió a la llamada de Dios y a una vida de
caridad, y lo sirvió aquí en las calles y callejas o en
los suburbios de Nueva York».
«Me ha impresionado la heterogeneidad de este grupo:
pobres y ricos, laicos y laicas -una era una pudiente
esposa y madre-, sacerdotes y religiosas, emigrantes
venidos de lejos, la hija de un guerrero Mohawk y una
madre Algonquin, un esclavo haitiano y un intelectual
cubano».
La primera, santa Isabel Ana Seton, una neoyorquina que
vivió entre 1774 y 1821, es la primera santa canonizada
de Estados Unidos. Fundó las Hermanas de la Caridad de
San José, para atender a los más necesitados, después de
haberse quedado viuda a los 29 años con cinco hijos y de
haber abrazado la fe católica.
Santa Francisca Javier Cabrini (1850-1917), de origen
italiano, se convirtió en Estados Unidos en la gran
apóstol de los inmigrantes, que descargaban en Nueva
York los barcos procedentes de Europa. Fundó las
Misioneras del Sagrado Corazón.
El tercer santo que el Papa propuso como modelo a los
chicos y chicas estadounidenses es Juan Neumann, obispo
de Filadelfia, pero nacido en Europa, en Prachatitz, en
la actual República Checa, en 1811, y fallecido en su
diócesis en 1860. Miembro de la Congregación de los
Redentoristas, como obispo, fue el primero en organizar
un sistema diocesano de escuelas católicas. En
Filadelfia abrió 98 escuelas (cuando él llegó la
diócesis sólo tenía dos), así como a las Hermanas de la
Tercera Orden de San Francisco para enseñar en las
mismas.
Entre estos personajes también se encuentra la beata
Kateri Tekakwitha (1656-1680), primera indígena
americana declarada beata, hija de un guerrero de la
tribu Mohawk. Se convirtió al catolicismo durante su
adolescencia. Vivió en una colonia indígena en Canadá,
dedicándose a la oración, a la penitencia y al cuidado
de los enfermos y ancianos. Falleció a los 24 años.
Oto de los modelos es el venerable Pierre Toussaint
(1766-1853), nacido en Haití, llegó a Estados Unidos
como esclavo en 1787. Al fallecer su amo, se hizo cargo
de todos sus bienes y posesiones, se casó, y fundó
asilos y hospicios para niños huérfanos. Se le otorgó la
libertad en 1807, aunque siempre trabajó como un esclavo.
Murió en Nueva York a los 87 años.
Por último el Papa presentó a Félix Varela, nacido en La
Habana (Cuba), en 1788, y fallecido en San Agustín,
Florida, en 1853, sacerdote, maestro, escritor, filósofo,
considerado como uno de los forjadores de la nación
cubana. Huyendo de la condena a muerte en España por su
labor a favor de la promoción y la educación en Cuba, se
refugió en Estados Unidos, donde pasó más de 30 años de
exilio fundado escuelas, edificando iglesias,
evangelizando a los más pobres. Los últimos años de su
vida estuvieron marcados por la pobreza, las
enfermedades, y la soledad.
El Papa explicó a los jóvenes que «cada uno de nosotros
podría estar entre ellos, pues en este grupo no hay un
estereotipo, ningún modelo uniforme».
«Pero mirando más de cerca se aprecian ciertos rasgos
comunes --añadió--. Inflamados por el amor de Jesús, sus
vidas se convirtieron en extraordinarios itinerarios de
esperanza».
«Para algunos, esto supuso dejar la patria y embarcarse
en una peregrinación de miles de kilómetros. Para todos,
un acto de abandono en Dios con la confianza de que él
es la meta final de todo peregrino».
«Y cada uno de ellos ofrecían su "mano tendida" de
esperanza a cuantos encontraban en el camino, suscitando
en ellos muchas veces una vida de fe», evocó.
«Atendieron a los pobres, a los enfermos y a los
marginados en hospicios, escuelas y hospitales, y,
mediante el testimonio convincente que proviene del
caminar humildemente tras las huellas de Jesús, estas
seis personas abrieron el camino de la fe, la esperanza
y la caridad a muchas otras, incluyendo tal vez a sus
propios antepasados», concluyó. |
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La Iglesia espera
mucho de los hispanos, asegura el Papa
WASHINGTON, jueves, 17 abril
2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI alentó este jueves a los
hispanos a ser evangelizadores de Estados Unidos, país en el
que su papel en la Iglesia es cada vez más acentuado.

El pontífice pronunció en español la parte final de la
homilía, durante la misa que presidió en el estadio de
béisbol «Nationals Park» de Washington junto a 46.000
peregrinos.
«No se dejen vencer por el pesimismo, la inercia o los
problemas», dijo el Papa a los presentes, entre los que
había muchos inmigrantes procedentes de países
latinoamericanos.
«Antes bien, fieles a los compromisos que adquirieron en su
bautismo, profundicen cada día en el conocimiento de Cristo
y permitan que su corazón quede conquistado por su amor y
por su perdón», les alentó hablando por primera vez en
español su visita apostólica de cinco días a Estados Unidos.
El obispo de Roma constató que «la Iglesia en los Estados
Unidos, acogiendo en su seno a tantos de sus hijos
emigrantes, ha ido creciendo gracias también a la vitalidad
del testimonio de fe de los fieles de lengua española».
«Por eso --subrayó--, el Señor les llama a seguir
contribuyendo al futuro de la Iglesia en este País y a la
difusión del Evangelio. Sólo si están unidos a Cristo y
entre ustedes, su testimonio evangelizador será creíble y
florecerá en copiosos frutos de paz y reconciliación en
medio de un mundo muchas veces marcado por divisiones y
enfrentamientos».
«La Iglesia espera mucho de ustedes. No la defrauden en su
donación generosa. "Lo que han recibido gratis, denlo
gratis"», dijo citando las palabras evangélicas. Gritos de
«Viva el Papa» se escucharon en el estadio.
Según estadísticas de la Santa Sede, los católicos en los
Estados Unidos son son 67,5 millones, lo que supone un 22,6
por ciento de la población. De ellos, más de 30 millones son
hispanos, la mayoría de ellos inmigrantes. Un 68 por ciento
de los latinos en Estados Unidos se considera católico, y
más de la mitad de los católicos menores de 25 años son
hispanos, según los datos de la Secretaría del Asuntos
Hispanos de la Conferencia de Obispos Católicos. |
Católicos: ofreced razón convincente de la esperanza
CIUDAD DEL VATICANO, 17 ABR 2008
(VIS).-Esta mañana a las 9,30 el Papa llegó en automóvil al
"Nationals Park Stadium" de Washington, el estadio de
baseball más moderno de Estados Unidos, que tiene una cabida
de 45.000 personas. El Santo Padre fue recibido por el
arzobispo de Washington, Donald William Wuerl, el alcalde
Adrian M. Fenty y el propietario del estadio y de su equipo
Theodore Lerner.
Benedicto XVI recorrió el estadio en papamóvil antes de
trasladarse a la sacristía. A las 10,00 inició la Santa Misa
dedicada a los fieles de la archidiócesis de Washington.
El Santo Padre recordó el aniversario de la división, por
obra de Pío VII, de la diócesis de Baltimore y la
instauración de las diócesis de Boston, Bardstown, ahora
Louisville, Nueva York y Filadelfia, y afirmó que dos siglos
después de esa fecha "la Iglesia en América tiene buenos
motivos para alabar la capacidad de las generaciones pasadas
de aglutinar grupos de inmigrantes muy diferentes en la
unidad de la fe católica y en el esfuerzo común por difundir
el Evangelio".
Benedicto XVI pidió a continuación que ese aniversario, al
igual que su visita fueran para todos los católicos "una
ocasión para reafirmar su unidad en la fe apostólica, para
ofrecer a sus contemporáneos una razón convincente de la
esperanza que los inspira y para renovar su celo misionero
al servicio de la difusión del Reino de Dios".
"El mundo necesita el testimonio -dijo el Santo Padre-.
Quién puede negar que el momento actual (...) es un tiempo
lleno de grandes promesas, pues vemos cómo la familia humana
se acomuna de diversos modos, haciéndose cada vez más
interdependiente" pero al mismo tiempo "percibimos signos
evidentes de un quebrantamiento preocupante de los
fundamentos mismos de la sociedad: (...) aumento de la
violencia, debilitamiento del sentido moral, vulgaridad en
las relaciones sociales y creciente olvido de Dios".
"La fidelidad y el valor con que la Iglesia en este país
logrará afrontar los retos de una cultura cada vez más
secularizada y materialista dependerá en gran parte de
vuestra fidelidad personal al transmitir el tesoro de
nuestra fe católica. (...) Los desafíos que se nos presentan
exigen una instrucción amplia y sana en la verdad de la fe.
Pero requieren cultivar también un modo de pensar, una "cultura"
intelectual que sea auténticamente católica, que confía en
la armonía profunda entre fe y razón, y dispuesta a llevar
la riqueza de la visión de la fe en contacto con las
cuestiones urgentes que conciernen el futuro de la sociedad
americana".
Recordando que su visita a Estados Unidos quería ser un
testimonio de "Cristo esperanza nuestra"“, el Papa afirmó
que los americanos "han sido siempre un pueblo de esperanza"
cuyos antepasados llegaron allí con "la expectativa de
encontrar una nueva libertad y nuevas oportunidades" y de
crear "una nueva nación sobre nuevos fundamentos".
"Ciertamente -observó- ésta no ha sido la experiencia de
todos los habitantes de este país; baste pensar en las
injusticias sufridas por las poblaciones americanas nativas
y de los que fueron traídos de África por la fuerza como
esclavos. Pero la esperanza, la esperanza en el futuro,
forma parte hondamente del carácter americano. Y la virtud
cristiana de la esperanza (...) ha caracterizado también y
sigue caracterizando la vida de la comunidad católica en
este país".
"En el contexto de esta esperanza nacida del amor y de la
fidelidad de Dios reconozco el dolor que ha sufrido la
Iglesia en América como consecuencia del abuso sexual de
menores. Ninguna palabra mía podría describir el dolor y el
daño producido por dicho abuso. Es importante que se preste
una cordial atención pastoral a los que han sufrido. Tampoco
puedo expresar adecuadamente el daño que se ha hecho dentro
de la comunidad de la Iglesia. Ya se han hecho grandes
esfuerzos para afrontar de manera honesta y justa esta
trágica situación y para asegurar que los niños -a los que
nuestro Señor ama entrañablemente y que son nuestro tesoro
más grande- puedan crecer en un ambiente seguro. Estos
esfuerzos para proteger a los niños han de continuar".
Benedicto XVI pidió a los presentes que hicieran cuanto
fuera posible "para promover la recuperación y la
reconciliación, y para ayudar a los que han sido dañados" y
que "estimen a sus sacerdotes y los reafirmen en el
excelente trabajo que hacen"“.
"Mediante el poder invencible de la gracia de Cristo,
confiado a frágiles ministros humanos -observó el Santo
Padre- la Iglesia renace continuamente y se nos da a cada
uno de nosotros la esperanza de un nuevo comienzo. Confiemos
en el poder del Espíritu de inspirar conversión, curar cada
herida, superar toda división y suscitar vida y libertades
nuevas", dijo el Papa subrayando que estos dones se
encuentran sobre todo en el sacramento de la Penitencia.
"La fuerza libertadora de este Sacramento (...) necesita ser
redescubierta y hecha propia por cada católico. En gran
parte la renovación de la Iglesia en América depende de la
renovación de la regla de la penitencia y del crecimiento en
la santidad".
"En esperanza fuimos salvados", exclamó el Santo Padre,
exhortando a los fieles a seguir siendo fermento de
esperanza evangélica en la sociedad americana" y mediante
"el testimonio de la fe" a indicar "el camino hacia ese
horizonte inmenso de esperanza que Dios está abriendo
también hoy a su Iglesia, más aún, a toda la humanidad: la
visión de un mundo reconciliado y renovado en Jesucristo".
Al final, el Papa se dirigió a los miembros de la comunidad
hispanohablante. "La Iglesia en Estados Unidos, acogiendo en
su seno a tantos de sus hijos emigrantes -dijo- ha ido
creciendo gracias también al testimonio de los fieles de
lengua española. (...) No se dejen vencer por el pesimismo,
la inercia o los problemas. (...) El Señor les llama a
seguir contribuyendo al futuro de la Iglesia en este país y
a la difusión del Evangelio".
Acabada la Santa Misa, el Papa bendijo la primera piedra del
altar de la escuela católica "Juan Pablo el Grande" de la
diócesis de Arlington y la primera piedra de la nueva
capilla del Colegio Santo Tomás de Aquino en Santa Paula
(California) |
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