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Carta de Pepe Alonso para el mes de Marzo

Miami, marzo del 2015

Con mi esposa Viri en el hospital, recibiendo quimioterapia para la Leucemia que le afecta, quisiera compartir con ustedes, mi familia en la Fe, como estamos enfrentando esta situación que no tiene nada de alegre o feliz sino que conlleva, a pesar de nuestra fe, algún sufrimiento.

Muchos cristianos encuentran muy difícil comprender porqué los católicos le damos tanto valor al sufrimiento físico, emocional o espiritual. Algunos piensan que un cristiano fiel siempre debe estar sano y prospero y le debe ir bien en todo si ora lo suficiente. Ellos dicen que "si uno tiene suficiente fe será sanado de cualquier sufrimiento" (garantizándolo). Esta es la gente que cree en el "Evangelio de la Prosperidad". Pastores como Kennteh Copeland, que son parte de esta teología, proclaman que quien se convierte auténticamente a Jesús recibe como resultado inmediato salud abundante y prosperidad financiera. La idea implica así que los verdaderos fieles cristianos nunca deberían ser pobres ni experimentar la enfermedad ni ningún tipo de sufrimiento.

Por supuesto que Jesús sana. Eso es totalmente cierto y los católicos creemos que Jesús sana si esa es la voluntad del Padre Eterno para la persona.

Yo he sido sanado y liberado de muchos problemas. Los católicos celebramos misas por los enfermos, oraciones comunitarias de sanación y celebran el "sacramento de la unción de los enfermos" orando por sanación física, sicológica y espiritual. El sacramento de la Unción viene del tiempo de los Apóstoles y está registrado en la Biblia. Puedes verlo en Santiago. 5,14-15. Hay entre los católicos miles de reportes de sanación luego de haber orado en Lourdes o en otro sitio de peregrinación o después de participar en una misa de sanación o de recibir el sacramento de la Unción.

Algunos evangélicos utilizan frases como "reclama tu sanación" citando Mateo.17,14-20 cuando Jesús expulsa el demonio del epiléptico después que sus discípulos fallaron y justificando con ello que quien no se ha sanado es por falta de fe. Pero si miramos el pasaje con cuidado veremos que la sanación obrada nada tiene que ver con la fe del epiléptico, es a sus discípulos que oraron por él -ejerciendo un ministerio- a quien Jesús recrimina la falta de fe. De modo que si un pastor te dice que no te has sanado por falta de fe bien puedes contestarle, si él oró por ti: "¡No señor pastor de acuerdo a Mateo. 17,20 es usted quien tiene poca fe! Otra cosa que podemos notar en este pasaje es que no se trata de una sanación de enfermedad física sino de la expulsión de un demonio. No son la misma cosa, la enfermedad física poco y nada tiene que ver con la posesión demoniaca, que puede existir pero de hecho es muy muy rara.

La clave de la comprensión del sufrimiento está en la Voluntad del Padre. La conversión y la fe, aunque sinceras no significan salud total y prosperidad financiera para siempre. Nadie podría negar que el Apóstol Pablo fue uno de los más grandes cristianos de todos los tiempos, sin embargo su vida no parece un lecho de rosas. Cuando el Apóstol Pablo entregó su vida a Jesús lo hizo auténticamente. Si bien Jesús le devolvió la vista después de la ceguera causada en el camino de Damasco unos pocos días después (Hech.9,8-9), Pablo tuvo que pasar por bastantes momentos dolorosos. Él mismo lo dice: "Me alegro de poder sufrir por ustedes y completo en mi carne lo que le falta a los padecimientos de Cristo para bien de su cuerpo que es la Iglesia" (1 Col 1, 24) Los católicos no piensan que esto por lo que atravesó Pablo haya sido a causa de su falta de fe.

Según la lógica de los que creen en el "Evangelio de la Prosperidad" Jesús debiera haberlo liberado de la cruz, pero no es eso lo que pasó.

Todos los cristianos se enfrentan al sufrimiento. Nunca he encontrado a nadie, incluyendo a partidarios del "Evangelio de la Prosperidad" que tengan cero de sufrimiento en su vida. El sufrimiento es parte de la vida.

Es aceptable que tratemos de aminorar el sufrimiento, pero este también tiene un gran valor. Por medio del sufrimiento nos unimos a la pasión de Cristo y su poder redentor. El ofrecimiento a Dios del sufrimiento y la enfermedad con amor, no solo purifica al enfermo, ayudado a dejar atrás la vida de pecado y crecer en santidad, sino que también purifica a los familiares y a los que cuidan del enfermo. El sufrimiento le da al enfermo una oportunidad de ofrecerse por el bien espiritual de otros. AsÌ, lo que parece en el momento una carga muy difícil, en la perspectiva del cielo lo veremos como una gracia.

El avance de la medicina ha sido increíble en los últimos años, pero en muy pocos casos se tratan los aspectos más personales, emocionales, psicológicos y espirituales.  Por alguna razón nos han hecho creer las cosas que tienen que ver con la parte espiritual de la persona, poco tienen que ver en el tratamiento de la enfermedad.  Sin embargo, es el factor más importante a tener en cuenta, ya que la parte espiritual aporta al enfermo paz, fortaleza y bienestar, en medio y a pesar del sufrimiento.

Es indudable que la espiritualidad del enfermo puede ser una fuente de fortaleza para asumir su situación, para darle sentido a la vida a pesar del sufrimiento físico, anímico y psicológico. De esta manera, la espiritualidad influye considerablemente en las decisiones y especialmente en la evolución de la enfermedad y también en la respuesta del enfermo al tratamiento.

No debemos confundir la dimensión espiritual de una persona, con lo religioso.  Cuando se habla de «lo espiritual» se hace referencia a tener una vida que se basa en los conceptos y valores que Jesús enseña en la Biblia, entre los cuales vemos que Él puede sanar todo tipo de enfermedades, desde un simple resfriado, a la enfermedad más cruel.

Para muchas personas, ser espiritual, es ser de una determinada religión, pero el ser cristiano no tiene nada que ver con lo religioso.  No se trata de religión, sino de mantener con Jesús una relación profunda y auténtica, en lugar de simplemente tratar de cumplir una serie de preceptos, prácticas y ritos, para ganarnos su favor.  No se trata de hacer cosas, ni de creer cosas, sino de ser. 

Viri mi esposa es una mujer de Dios, y lo está demostrando en la forma en que ha afrontado el cáncer de leucemia que se le diagnosticó. Indudablemente que al recibir la noticia los dos nos helamos, es como recibir una descarga eléctrica que de momento te produce un shock. No creo que haya nadie que en circunstancias similares haya brincado de alegría, eso sería lo anormal.

Después de esos sentimientos Viri ha reaccionado sólidamente y con madurez cristiana, sabiendo que hay que recurrir a la medicina como un vehículo por el que Dios puede actuar, pero por encima de todo Viri esta demostrando una fe madura en el Señor sabiendo que El es el medico de médicos. Una frase que le he oído mucho en sus labios es “ entre tus manos está mi vida, Señor, entre tus manos pongo mi existir”.

Su estado de animo, positivo y esperanzador está impactando a todos los que la amamos y nos está dando un ejemplo de cómo enfrentar los sufrimientos que en la vida se nos presentaran.

Por otro lado, la gran cantidad de hermanos y hermanas que están orando por ella ha generado una Gracia de Dios que está actuando en ella y su respuesta al tratamiento medico. Sus médicos están sumamente complacidos de el desarrollo del tratamiento.

Viri y yo no tenemos como pagarles la calurosa respuesta de amor y apoyo que nos han brindado, pero estamos seguros que el Señor sabrá recompensarles ampliamente.

Les pido que nos sigan manteniendo en sus oraciones, pues somos conscientes que esta es una batalla a la cual solo hemos enfrentado sus primeras etapas, mas sabemos que, como nos dice la palabra de Dios, que “todo lo podemos, en Cristo, que nos fortalece” y que “en Cristo somos mas que vencedores.

Sus hermanos en Jesús y María.

Pepe y Viri Alonso