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Carta de Pepe Alonso para el Mes de Mayo |
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Miami, mayo de 2008 Muy queridos hermanos en Cristo Jesús: Sin darnos cuenta, ya que el tiempo vuela, hemos llegado al mes de mayo, mes que la Iglesia dedica a María, nuestra Madre. Quisiéramos también nosotros dedicar estas breves líneas a ella, ya que con toda justicia la Iglesia le da el título de Estrella de la Evangelización. Para EWTN, María tiende un lugar preponderante, ya que ella es nuestro primer ejemplo en la evangelización, al ser ella la primera evangelizadora del Nuevo Testamento.
¿De donde sacamos esto?. De la misma Biblia en el
Evangelio de San Lucas, cuando se nos relata que María, una vez que ha
concebido al Salvador por obra y gracia del Espíritu Santo, realiza el
primer acto evangelizador: Por aquellos días,
María se fue de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, y
entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el
saludo de María, la criatura se le movió en el vientre, y ella quedó
llena del Espíritu Santo. Lucas 1: 39 a 41 En esas líneas del Evangelio encontramos lo que es la esencia de la evangelización. Evangelizar no consiste en transmitir doctrina ni teología, sino en compartir a una persona cuyo nombre es Jesús. Hace unos años alguien pregunto a la Madre Teresa de Calcuta qué diría ella en cuanto a lo que es evangelizar. La Madre Teresa se quedó meditando por unos segundos, y luego contestó: "Para mí evangelizar es tener a Jesús y compartir a Jesús a otra persona". Eso fue exactamente lo que hizo María. Ella ya tenía a Jesús, lo tenía en sus mismas virginales entrañas. Y lo llevó a su parienta Isabel, la cual fue "evangelizada" por el solo oír la voz de la Madre del Redentor. Juan Bautista bailó en el Espíritu. Para evangelizar hay que tener a Jesús, si no lo que hagamos y digamos no tendrá ningún poder, ya que quien evangeliza no es uno mismo, es obra de Dios mismo en el poder del Espíritu Santo. María es el ejemplo perfecto de la evangelización, tenía a Jesús y llevaba a Jesús, es más, lo sigue llevando. Quizá el ejemplo más obvio de lo anterior lo encontramos en la evangelización de nuestra América. Hace quinientos años vinieron valientes misioneros a la recién descubierta América, difundiendo incansablemente la Buena Nueva de Jesucristo. Las dificultades que tuvieron que enfrentar eran casi insuperables, no había medios rápidos de comunicación, los territorios que tenían que recorrer eran inmensos y había un sinnúmero de lenguas, dialectos y culturas. Para ayudarlos a resolver sus problemas, Dios mandó a María, Estrella de la Evangelización, y ese fue su "nuevo método" de evangelizar las Américas. El nuevo método que abrió las puertas a la evangelización de todo un continente fue la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, milagrosamente estampada en el tosco manto tejido de Juan Diego, un humilde y encantador azteca. Era una especie de pictografía o jeroglífico que iba más allá de las lenguas y de las culturas. Se leía de un vistazo, y su simbolismo y belleza eran elocuentes para la mente de los nativos de hace cinco siglos y expresaba la esencia misma del mensaje evangélico. El vestido de Guadalupe, adornado con florecitas, montañas y corazones, es un símbolo de la tierra que da vida, tan necesaria para los nativos americanos. Se afirmaba así el valor de la naturaleza y de toda la creación. Su manto, bordado de estrellas, representa el firmamento que nos rodea. Cielo y tierra están juntos en esta imagen y es la promesa que hemos recibido a través de su Hijo de un cielo y de una nueva tierra. Justo sobre el vientre de María hay una pequeña flor de "tomalli". Para la mentalidad de los indígenas de esa época, esta pequeña flor, con sus cuatro pétalos, era la representación de la "morada de Dios". El cinturón que le ciñe el talle indica una mujer que espera un hijo. Todo ello dice que lo más importante no era la mujer en sí misma, sino aquél que llevaba en el vientre. Toda ella esta está rodeada de los rayos del sol. Del centro mismo de su ser se desprenden rayos de luz que la envuelven en su resplandor. Esa luz de justicia es el Hijo que lleva en ella. El ángel que sostiene a María es el segundo modelo del evangelizador. Un heraldo que trae buenas nuevas, pronto a tomar y transmitir el mensaje. También el broche que María lleva en el cuello tiene un significado evidente par mentalidad de los nativos, simboliza la dimensión de la universalidad y de la abundancia. Pero puesto que los cristianos reconocen en este emblema una cruz, está también como símbolo del Misterio Pascual de la muerte y de la resurrección de Cristo, y de la salvación que trae consigo. La cruz de María de Guadalupe es una síntesis del anuncio kerygmático que lleva a las Américas. Los rasgos de la cara de María desbordan de dulzura y modestia. Es evidente que los misterios que contempla son mucho más profundos e importantes que su pequeña persona. No piensa en sí misma, sino en el Dios Salvador que lleva en ella, Aquél que en ella ha hecho tantos portentos. Dios no necesitó de radios, televisores, computadoras, internet u otros medios para hablar a los nativos del Nuevo Mundo. Recurrió a la Virgen María y pintándola con toda la riqueza de las imágenes evangélicas, comunicó un mensaje que puede interpretarse fácilmente con asombro, aún en el sofisticado mundo de hoy. Y esa misma es la misión de EWTN, continuar transmitiendo la Buena Nueva. El pasado mes de abril Su Santidad Benedicto XVI, del 15 al 20, realizó un viaje octavo fuera de Italia a los Estados Unidos de Norteamérica, viaje que había despertado sentimientos encontrados. Algunos pensaban que no sería muy bien recibido, otros pensaban que grupos como los homosexuales, los pro aborto los que ven el un Papa con mente de inquisición y otros grupos muy disidentes, haría tremendo escandalo y arruinarían la visita Papal. ¡Que equivocados estaban!. En primer lugar hay que resaltar que esta visita de Benedicto XVI ha sido un éxito en todo el sentido de la palabra. Todo mundo nos quedamos sorprendidos por la positiva cobertura que le dieron los medios de comunicación seculares, varios de los cuales, entre otros alguno de los más liberales. Esta visita a marcado nuevos precedentes: es la primera vez que el Presidente de los Estados Unidos reciba a un mandatario en el aeropuerto de Andrews, base militar, como nunca se había hecho antes, (recordemos que el Papa es a su vez Jefe de Estado, ya que el Vaticano). Es por esto que el papa llevó dos sombreros. Uno como Pastor universal de la cristiandad católica y el otro como Jefe de estado de un País independiente, por lo que su discurso ante las Naciones Unidas tuviera una importancia tan notoria, ya que entre otros puntos importantes recalco el valor de los derechos humanos, así como la importancia de la libertad religiosa para todo ser humano. El mensaje del Papa en todos sus discursos como homilías fue siempre cristocentrico, sin ocultar jamás los problemas que ha enfrentado la Iglesia de Norte América en cuanto a los abusos sexuales que han habido sino todo lo contrario, siempre reconociendo la vergüenza y el dolor que la Iglesia Católica ha experimentados por tales echos, pero siempre poniendo que CRISTO ES NUESTRA ESPERANZA
Este esfuerzo de llevar a todo el mundo hipanoparlante ha costado miles de dolares. Solamente con tu ayuda espiritual y económica lo podremos realizar. Cristo el Señor sabrá bendecirte abundantemente por todo lo que hagas por esta Misión. Cada dolar que inviertas en esta obra será aprovechado para evangelizar, y así tú, junto con María, la Estrella de la Evangelización serás un instrumento de la Nueva Evangelización. Tu hermano en Cristo Jesús: Pepe Alonso. |
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