nuestra_resolve.jpg (11477 bytes)

Carta de Pepe Alonso para el mes de diciembre

Queridos hermanos en el Señor: No hay duda que el tiempo vuela, pues casi sin darnos cuenta se nos fue el siglo XX. Más, si hacemos un buen balance veremos cuantas y variadas bendiciones hemos recibido de parte del Señor, pues el es fiel. ¡La fidelidad del Señor es eterna! Salmo 117:2

Estamos en el tiempo litúrgico del Adviento, un tiempo fuerte, un tiempo muy importante para nuestras vidas espirituales, mas para poder dejar al Espíritu Santo obrar en nosotros tenemos que ser muy cuidadoso para no dejarnos llevar por la corriente del mundo.

El mundo le ha dado un enfoque tan materialista a esta temporada de preparación para la Navidad que difícilmente se pueden encontrar elementos cristianos. El héroe de estos días no es Cristo Jesús, sino que ¡lo es Santa Claus!. A donde quiera que vuelvas los ojos toda la decoración gira en torno a este personaje creado y exaltado por esta sociedad de consumo, que lo único que pretende es incrementar las ventas. Compra ahora, "paga después".

¿Donde quedó el Niño Jesús? ¿Alguien se acuerda de Belén?

La fiesta de la Navidad está supuesta a ser una celebración puramente cristiana, sin embargo pareciera ser que ha perdido esta dimensión. El mundo, poco a poco, le ha dado otra connotación: compra, compra, compra; regala, regala, regala.

Es muy fácil caer en la corriente del mundo e irse con ella, es muy fácil decir: esto es lo que todos hacen, ¿qué hay de malo?, mas la Palabra de Dios nos dice: ¿No saben ustedes que ser amigos del mundo es ser enemigos de Dios?. Cualquiera que decide ser amigo del mundo, se vuelve enemigo de Dios. Santiago 4:4

Veamos, ¿qué es pues Adviento?. Adviento significa propiamente, traducido al pie de la letra, "Venida". Este tiempo litúrgico posee tres dimensiones: La memoria de la Encarnación del Verbo de Dios, Cristo Jesús, que ha sucedido ya, la presencia continua de Jesús en su Iglesia y la expectativa del advenimiento de Cristo que juzga y salva definitivamente, que todavía no está realizada, pero cuya venida es inminente.

Este tiempo comprende las cuatro semanas previas a la Navidad, por eso el símbolo del Anillo de Adviento con sus cuatro cirios, que se van encendiendo uno por uno cada semana.

La Iglesia anhela que entendamos que el Rey no ha venido sólo una vez, cuando nació humilde criatura en Belén; sino que vendrá del cielo el Ultimo Día para juzgar a toda la humanidad. Nuestro Adviento es también una preparación para esa gran venida.

El altar y las iglesias se revisten de morado, color de la penitencia, invitándonos a todos los creyentes a tomar este tiempo litúrgico como un tiempo de reflexión, arrepentimiento y cambio, en pocas palabras a estar listos por si el Señor volviera mañana, o partiéramos a su encuentro por la muerte.

Estos días de Adviento están supuestos a ser días de un cuidadoso auto examen, días donde nos preguntemos ¿qué pasaría si el Señor Jesús regresara ya (como juez de vivos y muertos)?, ¿cual sería el resultado de mi juicio?, ¿obtendría como premio la vida eterna?. Por supuesto que el veredicto le corresponde solo al Señor, pero si somos sinceros con nosotros mismos podríamos saber con bastante precisión cuál podría ser. Adviento es tiempo de arrepentimiento, tiempo de penitencia, tiempo de cambio. Viviéndolo así nos estaremos preparando para celebrar la primera venida del Verbo, y también para su Parusía final.

La Navidad encierra muchas dimensiones, que sería imposible abarcar en unas cuantas líneas, pero quizá este año nos podríamos enfocar en una de ellas: la humildad de Jesús. Aunque era de naturaleza divina, no insistió en ser igual a Dios, sino que hizo a un lado lo que le era propio, y tomando naturaleza de siervo nació como hombre... Filipenses 2:6 y 7

Dios, el Creador de todo lo visible e lo invisible, se hace uno de nosotros. No quiso nacer en palacios, ni quiso tener por familia a reyes y nobles, es más, no quiso ni siquiera nacer en una casa, en una habitación. Quiso nacer pobre, tan pobre que nació en un pesebre, entre paja, en un lugar tan insignificante como Belén, no Jerusalén. ¿A quien se les anunció la más grande noticia de todos los tiempos, el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento?. No fue ni a los sacerdotes, ni a los escribas, ni a ningún sabio de Israel. Fue a humildes pastores a quienes se les invitó a adorar al Mesías. En su humildad ellos merecieron tan grande honor. Bien dice el Salmo: El Señor levanta a los humildes, pero humilla por completo a los malvados. 147:6

En este tiempo de Adviento, tiempo de preparación, pidamos a Cristo Jesús que nos haga humildes, que nos ayude a desprendernos de nuestro orgullo, de nuestra vanidad, que nos ayude a desprendernos de tantos apegos que nos encadenan.

Mas queremos responder al llamado de Juan Pablo II a que, como Iglesia Católica, entremos al tercer milenio con todo el acelerador a fondo para continuar con todas nuestras fuerzas y recursos en la misión de la Nueva Evangelización. Tenemos que amar más a nuestra Iglesia Católica. Juan Pablo II nos dice: En mi opinión, hoy es necesario reanimar en los católicos el amor por la Iglesia que ellos constituyen y a la que no deben mirar desde fuera. La Iglesia no es una simple asociación, sino una auténtica comunión. (Mi decálogo para el tercer milenio) Si somos esa comunión significa que TODOS debemos que trabajar para llevar adelante su misión primaria la cual es llevar hasta los confines de la tierra la Buena Nueva.

Y tu, desde tu hogar, al unirte a obras como EWTN estas haciendo posible que en el nuevo milenio la Iglesia entre a cumplir su papel.

El año jubilar que estamos terminando tiene que habernos preparado para dicha tarea. La mies es más grande que nunca, hay tanto aún que hacer, y EWTN no quiere fallarle al Señor ni a su Iglesia.

Tu hermano en Cristo Jesús y María: 

Pepe Alonso

Para ver carta del mes de noviembre

Para ver carta del mes de octubre

Para ver carta del mes de septiembre

Para ver carta del mes de agosto

Regreso a página de 
Nuestra Fe en Vivo

 

HOME - LO NUEVO NOTICIAS - FE - TELEVISIÓN - RADIO
BIBLIOTECA
- GALERÍA - AUDIO Y VÍDEO - GENERAL - DONACIONES

Condiciones de Uso    Política de Privacidad