| Sobre
la Cuaresma
Hay algo desarrollándose en nuestra Iglesia. Existe una
renovasión de la fe. He estado aquí como arzobispo por 12
años. Recuerdo los viejos tiempos, cuando venía el frío, el
mal tiempo, días oscuros y por muchas muchas semanas la
catedral permanecía prácticamente vacía. ¡Pero ahora ustedes
están aquí! El Espíritu de Dios se está moviendo entre
ustedes, el pueblo de Dios. ¡Esto va en contra de la cultura!.
La cultura dice que ustedes deben estar durmiendo ahora. La
cultura dice que ustedes se deben quedar donde esta calientito y
agradable. La cultura dice que éste es su único día libre,
pásenla bien. Pero ustedes están aquí. Este coro es digno de
mi admiración domingo tras domingo. Muchos de ellos vienen
aquí desde lejos. Algunos de ellos son católicos y otros son
de otras denominaciones religiosas. Vienen a darnos la gloriosa
música de la Misa. Ellos no están supuestos ha hacer este tipo
de cosas en esta cultura. ¡Esto va en contra de la cultura!.
Esto es el espíritu de la Cuaresma – el dar, y dar y dar y el
privarse de sí mismo. Tomado del Texto de la Homilía del
Cardenal O´Connor en la Misa de Domingo en la Catedral de San
Patricio el 18 de Febrero de 1997.
Sobre la distribución de condones en
las escuelas
No voy a discutir sobre el hecho de que hay muchos condones
defectuosos o impropiamente utilizados, o que éstos crean una
noción falsa de seguridad que conlleva a los niños a contraer
SIDA o una enfermedad venérea o pueden terminar en un embarazo.
Esos argumentos son verdaderos, pero existe un argumento mucho
más importante en cuanto a persuadir a los niños a utilizar
condones. ¡Está mal hecho!. ¡Esta corrompiendo a miles de
niños!. Les está diciendo que ellos no tienen ninguna
responsabilidad moral sobre sus acciones. Les está diciendo que
los verdaderos pecadores son aquellos que les niegan tener un
condón. Se les dice: "No es tu culpa su tu contraes SIDA o
le pegas a alguien más el SIDA. La culpa es de aquellos que
tratan de empujar los valores morales a la fuerza – esos
homicidas – esos sacerdotes y obispos , católicos, esos
protestantes y judíos y musulmanes que creen en las leyes
divinas y en la responsabilidad personal.
Texto tomado de un artículo del evento Celebremos la Vida de
marzo –abril de 1994
Sobre la violencia en la Clínicas de
Aborto
Concluyo para los récords. Yo categóricamente aborrezco y
denuncio la violencia. Yo categóricamente denuncio la
hipótesis de que matar a una persona que practica abortos es
justificable ya que salva las vidas de los bebés. Yo he
denunciado públicamente la violencia de un hombre que bombardeo
una clínica de abortos. Yo he firmado cada renuncia a la
utilización de la pena de muerte publicada por los obispos de
la Iglesia Católica en Nueva York y en toda la nación. Yo he
denunciado públicamente hasta la violencia verbal en
negociaciones laborales y huelgas. He denunciado
consistentemente la violencia hacia las personas por causa de su
orientación sexual. Estas denunciaciones y muchas otras han
sido escuchadas por miles de personas en esta catedral y por
millones de personas alrededor del mundo. Esto está en los
récords y no se puede esconder o tapar de ninguna manera por
nadie para acusar mis actividades pro vida o aquellas de la
Iglesia como formas de incitar el homicidio y otro tipo de
violencia. Cualquiera que haga estas denunciaciones tendría que
estar desesperado, es más, tiene mi más sincera compasión.
Texto tomado de una homilía en la catedral de San Patricio
Nueva York el 8 de enero de 1994.
Sobre los sacerdotes
Te damos gracias por haberlos escogido entre nosotros, para
que ellos nos comprendan como nosotros los comprendemos, para
que sufran con nosotros, se alegren con nosotros, se preocupen
con nosotros y confíen junto a nosotros, compartan nuestro ser,
nuestras vidas, nuestra fe. Te pedimos que Tu les des en este
día el regalo que TU le diste a Tus elegidos en el camino de
Emmaus. Tu presencia en sus corazones, Tu santidad y Tu gozo en
sus almas. Y permíteles verte cara a cara en el partir del pan
Eucarístico.
Tomado de La Oración por los Sacerdotes.
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