Al Amor misericordioso del Rey Crucificado Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento. ¡Amor misericordioso, a Ti te imploramos, no nos falles! ¡Amor misericordioso, sé incansable! Sé constantemente más grande que cualquier mal presente en el hombre y en el mundo. Sé más grande que aquel mal que se ha incrementado en nuestro siglo y en nuestra generación. ¡Sé más poderoso con el poder del Rey Crucificado! “Bendito sea Su Reino que está por venir” [L’Osservatore Romano, 4-30-79,7]
|